La segunda muestra del ciclo anual de residencias creativas “En el Lab” reunió el trabajo desarrollado por la artista durante dos meses en Taller Nube, donde la parafina, el yeso, la resina y los pigmentos naturales dieron forma a una investigación sobre el crecimiento, el tiempo y la transformación de la naturaleza.
El viernes 10 de julio inauguramos “Pigmento de otoño”, exposición de Javiera Alarcón y segunda muestra del ciclo anual de residencias creativas “En el Lab” de Nube Lab, en Taller Nube, Parque Padre Hurtado.

Durante dos meses de residencia, la artista desarrolló una investigación escultórica a partir de una imagen inicial: el pasto que crece entre las rendijas, aquel que emerge en lugares hostiles, se estira en busca de la luz y persiste. Desde una práctica experimental y artesanal, Alarcón trabajó con materiales industriales —parafina, resina, yeso— y pigmentos naturales para descubrir formas orgánicas mediante el vaciado. Utilizando moldes poco ortodoxos, construidos e inventados durante el proceso, desarrolló un trabajo de insistencia y repetición, donde cada intento abrió nuevas posibilidades para la materia.
“Encontré muy interesante trabajar desde mis materialidades, ver cómo con materiales muy industriales podía generar algo más natural y orgánico, como una forma de adueñarme del espacio”, explicó la artista durante la muestra. Ese desafío autoimpuesto —levantar las piezas del suelo y hacerlas crecer, tal como lo hacen las plantas— la llevó desde pequeñas formas repetidas hacia estructuras y pilares que crecieron en tamaño a lo largo de la residencia.


La investigación nace también del encuentro de dos territorios, un cambio que se manifiesta en el color. Durante los meses de trabajo en el parque, el verde del pasto —el paisaje del que viene la artista— fue cediendo su lugar al pigmento del otoño. Las hojas secas que caían incesantemente en el suelo del taller se convirtieron en material pulverizado y entraron a la cocina de la artista: el exterior entró al interior. De ese proceso surgió una segunda obra construida a partir de pigmento de hojas, cuyo montaje se organiza en torno al pilar central de Taller Nube, que la artista comparó con el corazón resistente que queda tras moler una hoja, “esa ramita que no se muele con nada del mundo”.

Así, ambas piezas dialogan sobre distintas formas de crecimiento: el del pasto que insiste y se levanta, y el de las hojas que se transforman al caer. En esta investigación el polvo no representa una sentencia sino una posibilidad: la materia transformada conserva siempre el potencial de volver a levantarse, en un ejercicio continuo de insistencia, crecimiento y transformación.

Con “Pigmento de otoño”, el ciclo “En el Lab” continúa consolidándose como un espacio de acompañamiento a artistas emergentes, donde el proceso creativo se vuelve tan protagonista como la obra final.
Este programa se enmarca en el Plan de Gestión financiado por el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras, Convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Se desarrolla en el marco del convenio de colaboración entre Nube Lab y la Junta de Alcaldes de Providencia, Las Condes y La Reina, administradores del Parque Padre Hurtado.
Este proyecto está acogido bajo la Ley de Donaciones Culturales.









