Esta semana, el equipo de Nube Lab regresó a El Quisco, en donde ha profundizado su trabajo en el territorio a través de recorridos y conversaciones que comienzan a darle forma al Festival. El tránsito por los distintos sectores de la comuna se ha entendido como una manera de conocer y vincular a partir de la experiencia directa con el lugar. De norte a sur, y también de mar a cordillera, el equipo ha ido entrelazando el paisaje junto con sus habitantes y sus dinámicas, incorporando estos aprendizajes en la construcción del Festival Nube el Quisco.
El acercamiento a la zona rural, especialmente en El Totoral, ha abierto también un espacio significativo para el levantamiento de historias. Allí, el encuentro con Víctor Rojas, cantor y poeta que desde niño ha recogido relatos y hoy busca compartirlos, y la visita a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, permitió comprender la profundidad histórica de la comuna. Esta dimensión se complementa con la revisión de la historia local en espacios como el museo y con el reconocimiento de oficios y saberes que siguen vigentes en la ruralidad.




En paralelo, el trabajo territorial ha implicado también fortalecer vínculos. En Las Cruces, el equipo volvió a encontrarse con colaboradores como Luis Merino y Tatiana Orellana, con quienes se desarrolló el proyecto “En la Carpa de la Medusa”, reafirmando una relación que continúa creciendo y que posiciona al Litoral de los Poetas como un territorio cada vez más cercano.


Junto con estos recorridos, comenzaron las primeras actividades abiertas a la comunidad. En el espacio de “Saberes”– iniciativa socioeducativa municipal creada para enfrentar la falta de cupos escolares – se realizaron talleres con estudiantes de tercero y quinto básico, quienes recibieron al equipo con entusiasmo, curiosidad y un alto interés por participar del festival. La posibilidad de que sus propios procesos creativos formen parte de la instancia final ha generado una fuerte motivación.
Por primera vez, Nube Lab desarrolló jornadas especialmente dirigidas a personas adultas mayores, dando origen a los encuentros de “Once y Sobremesa”. Estas instancias realizadas en el Club de Adulto Mayor Panal de Miel y el Club de Adulto Mayor y Folklore Loma Linda, abrieron un espacio para compartir conversaciones, recuerdos, recetas y experiencias de vida en torno a una práctica tan cotidiana como significativa. Estas jornadas han puesto en valor la importancia de la escucha y el reconocimiento, visibilizando también realidades de aislamiento territorial presentes en sectores más alejados de la comuna.





Finalmente, el equipo también visitó talleres de artistas y artesanos locales, no solo como una instancia de vinculación, sino también como una forma de conocer sus perspectivas, procesos y modos de habitar el litoral. Estos encuentros, junto con las visitas a la caleta y el acercamiento a pescadores, amplían la red de relaciones que sostienen el proceso.








De este modo, el Festival Nube en El Quisco comienza a tomar forma desde el territorio mismo: a través de recorridos, encuentros y espacios que construyen, paso a paso, una experiencia colectiva con identidad local.


