El pasado 15 de mayo se realizó el 2º Encuentro de Experiencias Docentes en el taller de Nube Lab. A continuación, Jacinta Silva —Coordinadora de Programas de Formación Continua y encargada del encuentro— comparte algunas reflexiones e impresiones sobre esta segunda versión del espacio.
Por segundo año realizamos el Encuentro de Experiencias Docentes en Nube Lab, una instancia que nació con el deseo de abrir un lugar de conversación entre educadores y educadoras que habitan diariamente la escuela. Un espacio para compartir prácticas, reflexionar colectivamente y visibilizar formas de enseñanza que muchas veces ocurren silenciosamente dentro de las salas de clases.
En mi trabajo en Nube Lab me ha tocado conocer a muchos profesores y profesoras profundamente comprometidos con sus disciplinas y con sus estudiantes. Docentes que sostienen procesos sensibles, creativos y transformadores, muchas veces en condiciones complejas y con muy poco reconocimiento. La profesión docente atraviesa un momento especialmente difícil, marcado por el desgaste, la sobrecarga y una preocupante crisis de deserción. Con tristeza, he visto en más de una ocasión cómo justamente aquellos docentes que más se involucran y entregan terminan viendo afectada su salud mental, alejándose finalmente de las escuelas.
El año pasado impulsamos por primera vez este encuentro con la intención de reconocer y visibilizar esos esfuerzos, y de generar un espacio de reflexión pedagógica entre pares. Lo hicimos, además, con una inquietud: ¿existía realmente la necesidad de reunirse a conversar sobre estas experiencias? ¿Responderían otros docentes a este llamado?
Lo que ocurrió ese día confirmó algo que intuíamos: que existe una enorme necesidad de encuentro, de escucha y de conversación entre quienes creen que enseñar también puede ser una práctica sensible, creativa y profundamente humana.
Por eso este año nos volvimos a encontrar.

Durante la jornada, nos reunimos más de 30 docentes y personas vinculadas a la educación para escuchar y conversar a partir de cuatro experiencias pedagógicas compartidas por docentes de distintos territorios y contextos educativos.
Paula Blackburn, profesora de Artes Visuales en el Colegio Villa María Academy de Las Condes, presentó “¿Cuál es el lugar ideal para la educación artística?”, una reflexión sobre experiencias educativas desarrolladas en Reino Unido y Chile, abordando la relación entre arte y contexto. Por su parte, Robinson Hakim, profesor de Artes Visuales en el Colegio Santo Tomás de La Pintana, compartió “La cultura del error como base en la autoconfianza”, a partir de su experiencia docente y del impacto que puede tener generar ambientes de aprendizaje basados en la confianza y el error como parte fundamental del proceso.
Desde la Región de Coquimbo, Michelle Rojas —docente del programa PIE de la Escuela Rural Jerónimo Godoy Villanueva de Pisco Elqui— presentó “ArmaPalabra: aula común y PIE trabajando juntos”, experiencia desarrollada junto a Nube Lab en el marco de un programa de acompañamiento pedagógico a través de las artes. También desde regiones, Lizbeth Godoy, profesora de la Escuela Rural Tranapuente de Carahue, en la Región de La Araucanía, compartió “Humedales: tesoros invisibles”, una experiencia de educación ambiental desarrollada en el marco del Programa Docente Activo 2025 de Fundación Mar Adentro.




Después de las presentaciones se abrió un espacio de conversación, preguntas e intercambio entre los y las asistentes, donde aparecieron inquietudes comunes, intuiciones pedagógicas y experiencias compartidas sobre el oficio de enseñar.
Más que entregar respuestas cerradas, la conversación abrió nuevas formas de pensar el rol de las artes, el aprendizaje colaborativo y la importancia de construir espacios de encuentro entre docentes de distintos contextos y territorios.
Comparto aquí algunas impresiones de los y las panelistas, que quedaron resonando después de esa tarde de conversación colectiva:
“Escuchar experiencias de profesoras de regiones me hizo pensar en cómo ampliar nuestra manera de entender la enseñanza artística en Chile. Estos encuentros nos permiten volver a mirar cómo trabajamos con nuestros estudiantes desde sus contextos, sus experiencias y sus formas de habitar el mundo. Me quedo con la posibilidad de reunirnos a abrir nuevas preguntas, desde la calidez y en colectivo.”
— Robinson Hakim
“Participar de este encuentro fue una experiencia muy significativa para mí. Fue un espacio acogedor que nos permitió compartir desde la experiencia real que vivimos día a día, y crecer como docentes y personas. Pude confirmar la importancia del trabajo colaborativo, del juego y de generar aprendizajes más humanos, donde los estudiantes puedan participar activamente y encontrar sentido en lo que viven dentro de la escuela.”
— Michelle Rojas
“Fue muy interesante contar con un espacio para compartir reflexiones y experiencias sobre el quehacer docente. Me quedo con la sensación de acompañamiento que surgió al escuchar las preguntas, inquietudes y experiencias de otros profesores y profesoras.”
— Paula Blackburn
Por mi parte, me quedo con el espíritu de compañerismo y escucha que aparece cuando docentes comparten preguntas, intuiciones y experiencias con otros docentes. Con la oportunidad de volver a conectar con lo esencial, recordando que enseñar es una práctica afectiva, sensible y humana.
Esperamos seguir construyendo instancias donde más educadores y educadoras puedan encontrarse y acompañarse mutuamente, desde sus contextos y territorios.







